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«En este acto de purificación, Sevilla queda limpia de la peor enfermedad de su historia: la de los herejes, la de los traidores que trajeron el dolor y el sufrimiento. La de los protestantes. Ellos son los apestados, ellos son la peste. Y Dios es la curación.»
Celso de Guevara.
La implementación de la Inquisición provoca que gran parte de los musulmanes y judíos que viven en la Península se vean obligados a abandonarla. Otros, sin embargo, deciden quedarse y convertirse al cristianismo. Algunos lo logran pero otros mantienen sus creencias originales de forma clandestina.

La labor esencial del Santo Oficio es la de perseguir y juzgar a estos falsos conversos. Una de las medidas para llevarlo a cabo son los Autos de fe: actos solemnes en los que el hereje o se arrepiente y convierte al cristianismo o es quemado en la hoguera.

ProcesoEditar

El Auto de fe se inicia con el juramento en nombre de la Corona de defender la fe católica y perseguir a los herejes. Después se lleva a cabo la condena: el momento en el que se acusa al hereje de sus crímenes y se demanda arrepentimiento.

En el momento del suplicio se cambia el lugar de celebración con el objetivo de convertir el Auto de fe en un evento más público. Se lleva a cabo un azote público en que el hereje recorre un largo camino hasta llegar a la hoguera. Esta parte llega a adquirir un fuerte carácter festivo y de regocijo, por lo que se eligen para su celebración lugares concurridos de la ciudad.

Autos de fe en SevillaEditar

Entre 1549 y 1599 se realizan en Sevilla más de veintitrés Autos de fe, prácticamente uno cada dos años. Normalmente se celebran después de la Cuaresma y suponen un alto coste para el Cabildo de Sevilla.

Solo en esta ciudad se queman más de 1000 personas y otras 20000 son retratadas. Muchos herejes son quemados en efigie, es decir, se crean muñecos del tamaño de un ser humano que representan al falso cristiano y se echan a la hoguera. Muchos condenados logran huir por lo que sus lápidas pueden contener estos muñecos y no los cuerpos reales. Si alguien quemado en efigie vuelve a la ciudad, la condena sigue presente, por lo que lo más probable es que muera a manos de la Santa Inquisición.

Los Autos de fe se celebran en lugares de gran bullicio. Los primeros se llevan a cabo en las gradas de la Catedral, aunque la mayoría tienen lugar en la iglesia de Santa Ana, la de San Marcos y en el convento de San Pablo. Los suplicios se realizan en la Puerta del Perdón y la hoguera se encuentra en el quemadero de Tablada.

ReferenciasEditar

https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/auto-de-fe-en-la-plaza-mayor-de-madrid/8d92af03-3183-473a-9997-d9cbf2557462

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